noche de perros
Hoy los perros atacaron otra vez, sin compasión, mordiendo aquí y allá, mordiendo sin hambre, desgarrando como si fuera lo único que saben hacer, acorralando a su presa en manada. Tuve miedo e impotencia, tuve ganas de proteger lo que amo, deseando tener entre mis manos aquello y guardarlo para que los perros que atacan de noche no lo puedan ver, oler, desear... destruir, no porque necesiten hacerlo, si no porque les place dejar una cicatriz dolorosa en la vida de los demás.