Hoy todavía lloro por ella
A veces se me olvida que olvidaste quién era yo.
Y por un minuto me invento historias,
historias que amortiguan la caída y el dolor,
que detienen los latidos de este corazón cansado.
Cansado de latir, de insistir,
de repetirme que ya pare, por favor.
Pero yo le digo que no sea cobarde,
que siga, porque ¿qué más da?
Al final, lo único que tenemos es este día,
y mañana… ya Dios dirá.
Y sí, a veces lloro por ella.
Otras, por mí.
Pero hay algo que no olvido:
cómo tiraste mi amor a la basura,
cómo convertiste nuestra historia en cenizas.
Aun así, te perdono.
Porque de niño me enseñaron que el perdón
era el boleto al cielo.
Y te digo una cosa,
al cielo quiero llegar
Porque si algo sé,
es que en mi cielo
no te voy a encontrar.
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