Ausencias

Un día llegas y te instalas, vacías tus maletas y acomodas tu cepillo de dientes (como dando a entender que no existe una fecha de caducidad) llegas y te instalas.
¿Cómo lo decidiste? No lo se, sólo se que con el tiempo has perfeccionado tu versión de cómo fue que regresaste a casa, al punto de convencerte a ti mismo que fui yo quien te pidió volver.
Regresaste sin saber si eras recordado, necesitado, amado, sólo diste por hecho que te recibirían, o tal vez sólo lanzaste una moneda al aire esperando que la suerte decidiera por ti porque en el fondo eras incapaz de decirte la verdad que tú mismo fuiste construyendo: ya nadie te esperaba de regreso.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Corazón y tiza

sueño y cronopio

Anhelo (22/08/2019)