Espacio personal
¿La primera vez que la vio?... eso dejó de ser importante cuando le habló por primera vez, fue por un impulso por lo que sólo se le ocurrió decir que era amigo de Irma (la mejor amiga de ella) y dejarle un falso recado, minutos más tarde él comprendió que había hecho mal, porque por supuesto Irma ni siquiera lo conocía y entonces, ella al descubrirlo no querría volver a hablar con él o peor aun, sería confundido con un psicópata, sin embargo, no fue así, por lo que supuso ella también se sentía atraída hacia él.
Y tan fue así que compartieron la risa y el sol, los poemas de Benedetti y las canciones de Silvio: a él la inspiración se le asomó nuevamente en el horizonte por lo que sus pinturas adquirieron vida y significado, el cual alimentaba con las historias que le gustaba escuchar de boca de ella. Compartieron la luna y la madrugada de un nuevo año: él con su chamarra de piel y el arco que formaban las arrugas en sus ojos, ella con sus manos blancas y sus silencios que algunas veces se mal interpretaban. Compartieron la comida y la cena, mas nunca el amor: porque un día de invierno a él le fue más fácil inventarla en sus cuadros y desaparecer, argumentando para si que un artista no tiene más amor que aquel que le visita de forma etérea y alimenta su inspiración.
Al cabo de dos años de ausencia ella se seguía preguntándo porqué desapareció, aun le extrañaba en las tardes de lluvia, mientras buscaba el significado que sabía sólo él le encontraría a la mujer con sombrero de Chagall...mientras, cantaba para si y en silencio "óleo de mujer con sombrero". Nunca fueron amantes ni novios, ella conservó su titulo de amiga hasta el final.
Una tarde de agosto él volvió harto de no encontrar un motivo a su pintura y ella, lo dejó esperando un abrazo que no llegó jamás.
Algunas veces el miedo mata el amor.
Y tan fue así que compartieron la risa y el sol, los poemas de Benedetti y las canciones de Silvio: a él la inspiración se le asomó nuevamente en el horizonte por lo que sus pinturas adquirieron vida y significado, el cual alimentaba con las historias que le gustaba escuchar de boca de ella. Compartieron la luna y la madrugada de un nuevo año: él con su chamarra de piel y el arco que formaban las arrugas en sus ojos, ella con sus manos blancas y sus silencios que algunas veces se mal interpretaban. Compartieron la comida y la cena, mas nunca el amor: porque un día de invierno a él le fue más fácil inventarla en sus cuadros y desaparecer, argumentando para si que un artista no tiene más amor que aquel que le visita de forma etérea y alimenta su inspiración.
Al cabo de dos años de ausencia ella se seguía preguntándo porqué desapareció, aun le extrañaba en las tardes de lluvia, mientras buscaba el significado que sabía sólo él le encontraría a la mujer con sombrero de Chagall...mientras, cantaba para si y en silencio "óleo de mujer con sombrero". Nunca fueron amantes ni novios, ella conservó su titulo de amiga hasta el final.
Una tarde de agosto él volvió harto de no encontrar un motivo a su pintura y ella, lo dejó esperando un abrazo que no llegó jamás.
Algunas veces el miedo mata el amor.

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