sueño y cronopio
Hoy leí sobre los Cronopios. Al hacerlo, sentí que muchos quisiéramos encajar en esa descripción: ser ese ser lleno de amor, ingenuo y feliz, entregar el corazón sin reservas. Pero mis pensamientos se mezclan con los sueños de anoche, y en esa maraña de imágenes y recuerdos, la realidad se impone con crudeza: no tengo a quién amar, no tengo con quién compartir la risa, la mesa y el amor. No hay una persona que reúna las tres cosas. Me siento sola. Cada día, más sola. Tuve un sueño. Hay quienes dicen que Dios —o como quieran llamarlo— les habla en sueños, les susurra verdades que nadie más se atrevería a decirles. Verdades que ni siquiera ellos mismos se confiesan frente al espejo. En mi sueño, cuatro hombres grandes, morenos y sin cejas estaban sentados frente a mí. Me miraban con una certeza inquietante y me decían: "Mientras tú perdiste todo —lo único que realmente te importaba—, él lo conserva todo. Su casa, sus cosas, su maldito estatus de pertenecer. Ese hombre casado, que es...